Primer premi de castellà

¡No te rindas!

 

La estancia apretada, tenue y de escaso soplo, envolvía sus pertenencias: un catre empotrado contra uno de sus débiles muros, su apreciado baúl situado bajo la diminuta ventana, cajas y libros amontonados en sus cuatro esquinas, húmedas y desquebrajadas. Las paredes desnudas y descoloridas bosquejaban las huellas  de una vida casi olvidada. El anciano acercó su mano y resiguió los trazos dejados por el tiempo. Coordenadas de recuerdos se agolpaban en su alma.

Ignoró el orgullo, y permitió que sus ojos licuaran la pena, la nostalgia y la soledad que lo ahogaban. Se despertó con la ciudad.

Apenas le quedaban fuerzas para levantarse. Puso los pies sobre el suelo y se quedó allí, sentado sobre la cama, escuchando el fatigado tic-tac de un reloj que palpitaba a destiempo. De pronto, se estremeció al ver los pétalos de rosa, secos  y descoloridos que se esparcían por el suelo. Su última ofrenda.

Intentó reconstruir en su mente, la  forma, la frescura y la intensidad del primer día. Se acercó a ellos con dificultad, recogiéndolos con mucha atención y cuidado. Luego los colocó sobre un tablero para observarlos detenidamente. Le pareció que en cada uno de ellos se hallaba una inscripción. No lograba identificar si se trataba de cifras o de palabras, o tal vez de la fusión de ambas. Rebuscó impaciente entre las cajas hasta encontrar sus lentes. ¡Ahí estaban!

Emocionado, volvió a ellas y pudo leer con claridad el lenguaje escrito. Se trataba de palabras, sólo palabras. Comenzó a jugar con ellas como un niño, combinándolas y ordenándolas en un sentido y en otro.

Tres  pétalos repetían  la misma palabra, “aunque”,  otros dos anunciaban: la primera “el frío”,  la segunda “el miedo”. “Aún hay”, también por duplicado. Subjuntivos de los verbos  quemar, morder, callar, poner, bautizaban a cuatro más. Sustantivos sueltos: fuego, sueños, sol, vida,  alma, viento…  algún conector, alguna preposición… ¡Pero nada!

Volvió a mirar por el suelo. Un pedacito de pétalo se dejaba ver entre los libros. Lo examinó y leyó la “voz”.

Sacudido por la emoción, se apresuró hacia el baúl y buscó. Allí estaba el autor, el libro, el poema. Sus manos y sus ojos recorrían impacientes las amarillentas hojas en busca de aquel fragmento que tantas veces compartieron. Lo apretó contra su pecho sintiéndola muy cerca. Luego escuchó su voz: No te rindas…  aún hay fuego en tu alma…  aún hay vida en tus sueños… El anciano la acarició con su mejor poema y… se meció con ella.

Comments are closed.

Calendar

gener 2018
dl. dt. dc. dj. dv. ds. dg.
« des.    
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031